Cirugía estética, ¿Por qué algunos lo llevan al extremo?

Son muchos los hombres y mujeres los que diariamente se someten a numerosas operaciones de cirugía estética para transformar radicalmente su apariencia.  Sin embargo, aquello que les incomoda persiste una y otra vez. ¿Quiénes son estos reincidentes del bisturí que multiplican sus operaciones hasta volverse irreconocibles?.

¿Cómo explicar esos rostros deformados por las repetidas operaciones de cirugía estética? ¿Esas narices aplanadas al extremo? ¿O esos pechos cada vez más grandes? Muchas celebridades como Michael Jackson o más recientemente la actriz Renée Zellweger o, personas anónimas, deforman sus cuerpos para mejorar su apariencia y acaban irreconocibles sin entender los que les ha conducido a querer ese cambio radical.

Abusos cirugia estetica famososYo distinguiría dos tipos de perfiles en aquellos demandantes de operaciones a ultranza. Algunos se retocan varias veces la misma parte del cuerpo “me hice retocar el pecho tras lactancia. No puedo soportar perder mi bonito pecho”. “Al principio, estaba satisfecho, luego volví para hacerme otro retoque. Una vez que das el paso, es fácil caer en el círculo vicioso de las operaciones. Siempre piensas que podemos estar mejor”. Y por otro lado las personas que sufren dismorfofobia.

Con respecto al primer grupo, los que buscan un excesivo perfeccionismo, los cirujanos intentamos luchar contra los excesos y las desviaciones. En nuestra profesión existe una deontología y reglas de buenas prácticas, que obligan al cirujano plástico a analizar la solicitud del paciente y plantearse la siguiente pregunta: ¿Su solicitud es fundada o abusiva? En base a esta ética, debe rechazar operar los pacientes que juzguen “obsesivos”. Pero por desgracia, en muchos casos estos pacientes obsesionados están muy determinados a operarse y rechazan tomar en consideración la opinión del médico y buscan otro cirujano de la competencia “menos honestos” o que le puedan “engañar”. Porque es verdad que a veces por mucho que el médico intente analizar las verdaderas intenciones de las personas que se sientan enfrente de ellos, el ingenio y picaresca de los obsesivos logra muchas veces eludir el control médico. Estos pacientes no tienen límite, cuando ya lo han probado todo en una ciudad sin resultado, se van a otra ciudad y se inventan una familia para evitar sospechas o se van a otro países donde hay un menos control sobre las cirugías estéticas, el famoso turismo sanitario.

Personas que sufren dismorfofobia

Junto a la búsqueda de perfeccionismo excesivo, los cirujanos plásticos se encuentran con personas que padecen una auténtica deformación de su imagen. Están convencidos de que sufren deformación, y están convencidos de que un defecto, por mínimo que sea, es enorme y focaliza la atención de la gente. Cuando nos encontramos con un paciente de este tipo, posiblemente estemos ante una persona que sufre de dismorfofobia, una preocupación obsesiva de tener una parte del cuerpo feo o deformado (la nariz, los pechos, el pelo, etc.). Para este tipo de pacientes el espejo miente y su entorno también. Estos “dismorfofóbicos” tienden a buscar en la cirugía plástica la solución para su malestar corporal, cuando la solución a sus problemas está en otra parte: estas obsesiones están más allá de las competencias de un plástico.

dismorfofobia

Si un cirujano plástico corrige una anomalía en una parte del cuerpo, el psiquiatra corrige una percepción anómala del cuerpo. Los dos profesionales deberían trabajar codo con codo para detectar y solucionar estos casos. El rol del psiquiatra es la de analizar el grado de malestar: le dará luz verde al cirujano o descubrirá un problema mental. La preocupación puede ir desde una simple preocupación y ansiosa, hasta un delirio.

Esta colaboración entre cirujano y psiquiatra puede ayudar a reducir los excesos y la mala prensa que planea constantemente sobre la cirugía plástica. En España, por ejemplo, hay que estar muy vigilantes, ya que el incremento de la población procedente de Sudamérica, está poniendo de moda la moda de la mujer “exuberantes”, siluetas de muñeca Barbie, con cinturas muy estrechas, a veces quitando costillas, pechos y glúteos muy exagerados. No hay que olvidar que en los excesos quirúrgicos suele haber un importante componente cultural y de moda en el país. Por ejemplo, los chinos recurren al bisturí no para corregir un complejo si no para occidentalizarse, con el objetivo de encontrar trabajo más fácilmente: recurren a la blefaroplastia para agrandarse los ojos y alargarse la nariz. En Brasil donde el bikini y el tanga son los reyes, el aumento de glúteos es muy demandado. Los brasileños son hoy en día los principales consumidores de cirugía estética del mundo, tras haber destronado a los estadounidenses, hace dos años.

Dr. Ignacio Ortega Remírez, cirujano plástico Instimed

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